SARA ROYO. Colegiada nº 2055
Avda. SALVADOR ALLENDE 5
50015 ZARAGOZA
Tel: 674 62 01 79

En invierno es muy habitual escuchar frases como “me duele la garganta, dame un antibiótico”. Pero antes de recurrir a ellos, conviene entender qué son los antibióticos y cómo funcionan realmente dentro del cuerpo.
Antibióticos: expertos en bacterias (y solo en bacterias)
Los antibióticos son medicamentos diseñados para combatir infecciones causadas por bacterias. Su misión es muy concreta:
eliminar las bacterias o impedir que se multipliquen.
Dependiendo del tipo, pueden actuar de distintas maneras:
-Rompiendo la pared bacteriana, provocando su muerte.
-Bloqueando la producción de proteínas, necesarias para que la bacteria sobreviva
-Impidiendo que se reproduzca, para que el sistema inmunitario pueda eliminarla
Lo importante es recordar que no actúan contra los virus, ya que estos no tienen pared, que es donde atacan los antibióticos por eso no sirven para el resfriado, la gripe o la mayoría de las infecciones respiratorias del invierno, que son de origen viral.
¿Qué pasa cuando tomas un antibiótico?
Cuando tomas un antibiótico recetado correctamente, el medicamento se absorbe y pasa a la sangre viajando hasta el foco de la infección para atacar a las bacterias responsables del problema, y seguidamente nuestro sistema inmunitario termina de limpiar la zona.
Pero no distingue entre bacterias “malas” y “buenas”, por lo que también puede afectar a la flora intestinal, de ahí algunos efectos secundarios como diarrea o molestias digestivas. Se aconseja tomar probióticos para evitarlos.

El peligro del mal uso: la resistencia bacteriana.
Aquí está el punto clave. Cuando se toman antibióticos sin necesitarlos, se interrumpe el tratamiento antes de tiempo o se usan dosis incorrectas, las bacterias más fuertes aprenden a sobrevivir. Esto se llama resistencia bacteriana, y provoca que los antibióticos dejen de ser eficaces en el futuro.
El resultado: infecciones más difíciles de tratar y tratamientos cada vez más largos o agresivos.
¿Por qué en invierno se usan mal con más frecuencia?
En esta época hay más infecciones respiratorias virales, dolor de garganta, tos y fiebre.
Autoprescripción por “si acaso”… ¡¡ERROR!!
Y ahí es donde entra el papel clave del farmacéutico: asesorar, resolver dudas y evitar un uso innecesario.
Uso responsable: la clave para que sigan funcionando.
Para usar antibióticos de forma correcta:
– Tómalos solo con receta médica
– Respeta dosis, horarios y duración
– No los guardes “para otra vez”
– Consulta en farmacia ante cualquier duda
Los antibióticos son una herramienta valiosísima… pero solo cuando se usan bien.
Este invierno, antes de automedicarte, consulta con tu farmacéutico, tu salud (y la de todos) te lo agradecerá.
SARA ROYO. Colegiada nº 2055
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