SARA ROYO. Colegiada nº 2055
Avda. SALVADOR ALLENDE 5
50015 ZARAGOZA
Tel: 674 62 01 79

El bañador húmedo es el enemigo número uno de tu vejiga durante el verano. Quedarse con la ropa de baño mojada durante horas enfría la zona pélvica notablemente. Este descenso de temperatura local disminuye las defensas de la mucosa de la zona íntima. Las bacterias aprovechan este momento de debilidad para proliferar y subir hacia la vejiga rápidamente.
Los síntomas son inconfundibles: sensación de quemazón al orinar y ganas constantes de ir al baño. Para evitar este
calvario, acostúmbrate a llevar siempre una muda seca en el bolso. Cambiarte el biquini o el bañador justo después de
bañarte cortará el problema de raíz. Es un hábito sencillísimo que transformará por completo la salud de tu verano.

Además del cambio de ropa, la hidratación juega un papel crucial en la prevención diaria. Beber mucha agua ayuda a producir más orina, lo que limpia el tracto urinario de forma natural. Así, arrastras las bacterias hacia el exterior antes de que consigan adherirse a las paredes. No aguantes nunca las ganas de ir al baño, vacía la vejiga a menudo.
Si eres propensa a estas infecciones, los suplementos de arándano rojo americano, manosa, antioxidantes y acetilcisteína son fantásticos. Sus componentes impiden que las bacterias se fijen en las vías urinarias de forma eficaz. Puedes empezar a tomarlos en junio como tratamiento preventivo para blindar tu salud íntima. Disfruta de la playa y la piscina sin que la cistitis estropee tus planes.
SARA ROYO. Colegiada nº 2055
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Ojos secos y conjuntivitis en verano: el impacto del cloro.