SARA ROYO. Colegiada nº 2055
Avda. SALVADOR ALLENDE 5
50015 ZARAGOZA
Tel: 674 62 01 79

Hola, me llamo Mari Carmen y soy farmacéutica. Y sí, me quemé viva.
No en una barbacoa, ni escapando del infierno aunque me lo parecía en ese momento. Me achicharré en la playa, un domingo de agosto, con 35 grados a la sombra y una brisa traicionera que me engañó vilmente.
Hoy vengo a confesar mi error. No por masoquismo, sino para que tú, confiado lector, no caigas en la misma trampa solar.
Domingo, 10:17 AM. Playa, nublado, brisa y un exceso de confianza.
Todo empezó como empiezan todas las malas decisiones: con una falsa sensación de control.
—“Solo voy a estar un ratito. El sol ni calienta, mira qué nublado está”— me dije, cual víctima confiada del destino, sin hacer caso de las señales ( las chanclas me quemaron los pies, me sudaba el bigote y buscaba desesperada el chiringuito para arrearme una cervecita helada). Ese ratito acabó siendo cuatro horas, una siesta bajo la sombrilla, que no cubría absolutamente nada, y un chapuzón de los que te dejan más sal que una bolsa de patatas.
¿Protección solar? Por supuesto que no me la eché. Bueno… me la eché a las 10:15, en casa, corriendo, una capa fina que se absorbió en 20 segundos. Ni repliqué, ni llevé la crema a la playa.
Porque yo soy farmacéutica y lo sé todo, ¿No?
17:40 PM. El espejo no miente.
La ducha post-playa fue como un ritual de paso al inframundo.
El agua caliente, craso error, me arrancó un quejido más digno de un drama griego que de una ducha. Me miré al espejo y me vi: langosta, versión humana.
Hombros, pecho, nariz, piernas… Ni el bikini dejó líneas bonitas. Parecía un boceto mal hecho en rojo bermellón.
Y entonces llegó el momento estrella: la vergüenza.
-Vergüenza profesional.
-Vergüenza personal.
-Y vergüenza porque al día siguiente me tocaba atender en la farmacia… vendiendo protectores solares.
Día 2: Piel tirante, arrepentimiento y olor a post solar.
A las 6:30 de la mañana me desperté pegada a las sábanas. Literalmente.
La piel me dolía al respirar. Cada roce de camiseta era una tortura.
Pasé el día embadurnada en post solar como si fuera crema pastelera. Hasta el gato me miraba raro.
Mi compañero en la farmacia me saludó con un:
—“¿Y esa barbacoa andante quién es?”
No respondí. Solo le dedique la mirada de rayos x que lo fulmina todo…como la de las pelis.

Día 3: Piel de reptil y moraleja farmacéutica.
Comenzó la muda. Me convertí en serpiente.
El escote parecía una pantalla rota.
Y ahí es cuando me di cuenta de la estupidez del “solo un ratito”.
También entendí por qué tanta gente entra en la farmacia con expresión de «he cometido un error».
Y es que la quemadura solar no es solo un engorro: es un daño celular real. Repetido varias veces, aumenta el riesgo de cáncer de piel, envejece la dermis y deja cicatrices invisibles (y a veces muy visibles).
Lecciones aprendidas (a lo farmacéutica arrepentida).
1.La crema solar se reaplica cada 2 horas, y después de bañarte. Siempre. 2.No existe el “está nublado, así no pasa nada”.
3.Los rayos UV se ríen de las nubes. 4.La sombrilla NO protege del sol, solo da una falsa sensación de seguridad. 5.Lleva la crema contigo. Y que sea de amplio espectro (UVA + UVB) y mínimo SPF 30, aunque nosotros recomendamos 50.
Si te quemas: calma, hidratación, nada de exfoliar ni frotar.
Y por favor, no te pongas pasta de dientes (esto me lo han contado, y sí, hay gente que lo hace). Ven a por un producto que restaure el daño solar.
Desde la farmacia, con piel nueva y más humildad
Hoy, semanas después, he recuperado mi dignidad (y mi piel).
He aprendido por las malas, pero ahora puedo mirar a los clientes a los ojos y decir:
—“Sé lo que sientes. De verdad. Pero no hace falta sufrir para aprender.”
Por lo que: si te vas a exponer al sol, hazlo con cabeza… y con protector solar. Que las langostas están muy bien en el plato, pero no en tu espejo… así que, ¡¡hasta luego Mari Carmen!!
SARA ROYO. Colegiada nº 2055
Avda. SALVADOR ALLENDE 5
50015 ZARAGOZA
Tel: 674 62 01 79

Medusas…cuidadin con su picadura.