SARA ROYO. Colegiada nº 2055
Avda. SALVADOR ALLENDE 5
50015 ZARAGOZA
Tel: 674 62 01 79

Vale, hablemos de supositorios. Es la forma galénica que genera más preguntas que respuestas… y más caras de «¿en serio tengo que ponérmelo ahí?». Tranquilo, tranquila, que aquí vamos a explicarlo todo con naturalidad, claridad y cero vergüenza. Spoiler: no es tan raro, ni tan terrible, ni tan doloroso. Y si se usa bien, funciona de maravilla.
¿Qué es un supositorio y para qué sirve?
Un supositorio es un medicamento en forma sólida que se introduce por vía rectal. Una vez dentro, se funde con el calor del cuerpo y libera el principio activo para que actúe localmente, por ejemplo, para aliviar hemorroides o se absorba a nivel sistémico, como los supositorios de paracetamol en niños o adultos que no pueden tomarlos vía oral.
¿Por qué usar un supositorio?
-Cuando el paciente no puede deglutir (náuseas, vómitos, problemas al tragar).
-Cuando se necesita un efecto más rápido o localizado.
-Cuando se quiere evitar el paso por el estómago (y posibles irritaciones).
-Para niños pequeños, que no cooperan con jarabes o pastillas.
Paso a paso: cómo se pone un supositorio (sin pánico)
1. Lávate las manos.
El primer paso siempre es la higiene. Manos limpias, ambiente tranquilo y sin prisas.
2. Saca el supositorio del envoltorio.
Sí, hay que quitarle el plástico. Parece obvio, pero créenos: esto pasa más de lo que imaginas. Tip: Si está muy blando (especialmente en verano), puedes enfriarlo unos minutos en la nevera para que sea más fácil de introducir.

3. Colócate en la postura correcta.
Hay varias opciones, según quién lo administre y si es para adulto o niño:
Tú mismo/a: lo más fácil es tumbarte de lado con las piernas ligeramente dobladas.
A otra persona (por ejemplo, un niño): también tumbado de lado o con las rodillas al pecho.
Lo importante: relajación. Un cuerpo tenso hace más difícil la inserción.
4. Introduce el supositorio por la parte plana.
Sí, es una duda frecuente: ¿Cuál es el lado correcto?
La forma habitual es introducirlo por la punta (la parte estrecha), pero tiene esa forma de bala para precisamente introducirlo por la parte plana y que la parte puntiaguda facilite la entrada cuando el esfínter se contraiga. Así entra mejor, con menos molestias. La clave es que entre entero, sin forzar.
Consejo de farmacia: puedes usar un poco de lubricante (vaselina o incluso agua) para facilitar la inserción.
5. Quédate tumbado unos minutos.
Una vez dentro, no te pongas a correr la maratón. Espera unos minutos para que el supositorio se derrita bien y haga efecto. Si te levantas muy rápido, puede que… salga en retirada.
¿Y en niños? ¿Es diferente?
La técnica es la misma, pero con más cariño y paciencia.
Explícale lo que vas a hacer (adaptado a su edad). Nada de sorpresas.
Puedes sujetarle suavemente las piernas dobladas hacia el abdomen.
Después de colocarlo, mantenlo tumbado un par de minutos (¡mimos incluidos!).
Truco: si lo rechazan al instante, puedes apretar suavemente las nalgas un momentito para que no lo expulsen.
Errores comunes a evitar.
No quitar el envoltorio (sí, de verdad, ocurre).
Introducirlo demasiado rápido o con brusquedad.
No lavarse las manos antes y después.
Ponérselo justo antes de salir corriendo a trabajar. Mejor hacerlo cuando puedas quedarte un rato tranquilo/a.
¿Y funciona?
Sí, y muy bien, si se usa correctamente. La absorción rectal puede ser muy eficaz, especialmente para ciertos medicamentos como antipiréticos (paracetamol, metamizol), analgésicos, antihemorroidales, laxantes o incluso medicamentos para vómitos.
Preguntas frecuentes.
¿Puedo usar dos si uno no me hace efecto?¡Cuidado! Como con cualquier medicamento, la dosis importa. Nunca dobles la cantidad sin consultar con tu farmacéutico o médico.
¿Y si lo expulso al momento?
Si el supositorio sale entero y sin haberse disuelto, puedes repetirlo. Si ya está medio derretido, consulta.
¿Puedo usarlo durante la menstruación?
Sí, no hay ninguna contraindicación. La vía rectal es independiente del ciclo menstrual.
Los supositorios no son ningún monstruo mitológico. Son una forma de medicación segura, eficaz y útil, sobre todo cuando otras vías no son posibles. Solo necesitan un poco de técnica, tranquilidad y confianza.
Y si tienes dudas, recuerda: en la farmacia estamos para ayudarte. ¡Sin vergüenzas, sin juicios y con toda la naturalidad del mundo!
SARA ROYO. Colegiada nº 2055
Avda. SALVADOR ALLENDE 5
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